martes, 13 de diciembre de 2022

Conceptos básicos de la redacción, párrafo y síntesis

 Redacción

Se denomina redacción al proceso mediante el cual se estructura un discurso escrito.  Remite  al  significado etimológico de  redactar, del latín  redactum, supino de redigĕre, que significa  ‘compilar’, ‘poner en orden’. La  redacción  es  un  arte,  pero  también  una técnica.   Es  la  medida  que  utiliza  determinados  procederes   que  garantizan  que el  texto  tenga  coherencia. Como tal, trata del acto en el cual se pone por escrito un conjunto de ideas ordenadas lógica-coherentemente dentro de un texto.

    

Para redactar es válido trazar un plan o esquema que sirva de guía a la hora de ir avanzando en la composición del texto. Además, se aconseja escribir con claridad y corrección, haciendo buen uso de las palabras y de los signos de puntuación.

El objetivo de la redacción es componer un texto que logre transmitir un mensaje determinado a un público específico y con una intención definida.

 

Fundamentos

  • Corrección: De tipo ortográfico, pero también morfológico y sintáctico, así como léxico-semántico, fundamental para que nuestro texto pueda ser leído y comprendido de manera correcta.
  • Adaptación: Por su parte, es el proceso por medio del cual dotamos al texto de una serie de características para que se adecúe a un público determinado.
  • Eficacia: Supone la elaboración de un texto que cumpla con su propósito.                      

Características

La redacción, en general, presenta las siguientes características:
  1. Es una capacidad aprendida, que se puede (y debe) estudiar, ejercitar y poner en práctica, para llevarla a cabo de la mejor manera. Por ende, todo aquél que sepa escribir tiene una forma de redactar, ya sea buena o deficiente.
  2. La redacción depende de nuestra capacidad para organizar las palabras en el discurso escrito, o sea, de qué tan bien usamos la escritura. Por lo tanto se “alimenta” de la lectura.
  3. Su meta principal es obtener textos lo más comprensibles que se pueda y que expresen sus contenidos con la mayor claridad, agilidad y precisión posibles.
  4. Los redactores son los profesionales que ejercen la redacción.

Tipos de redacción

Existen distintos tipos de redacción, dependiendo de la naturaleza del texto escrito, tales como:
  • Redacción académica. Típica de la vida universitaria, escolar o investigativa, es una forma de escritura que se rige por estándares bastante rígidos de estilo, y que exige unos niveles de corrección y formalidad muy elevados. Emplea lenguaje técnico, palabras clave, citas al pie de página y otros recursos textuales parecidos.
  • Redacción literaria. Es la que se pone en funcionamiento a la hora de escribir literatura, o sea, de hacer arte con la palabra. Es un tipo de redacción muy libre, pero no porque prescinda de las reglas formales del lenguaje y la escritura, sino porque las conoce tan bien, que se permite romper algunas y estirar otras para así obtener un mayor efecto estético o poético.
  • Redacción comercial. Se refiere a la escritura del ámbito del marketing o mercadotecnia, o sea, la publicidad. Esta forma de redacción centra sus esfuerzos en la persuasión del receptor y en la difusión del mensaje, de modo que suele ser bastante más flexible que las anteriores. Es típica de anuncios, comerciales y otros géneros publicitarios.

  • Redacción periodística. Aquella que es propia del ejercicio de la comunicación social, o sea, del periodismo en sus distintas facetas: periódicos, crónicas, columnas, editoriales, etcétera. Todos estos textos periodísticos se rigen por las normas del idioma y también por un código ético y profesional que privilegia la objetividad, la veracidad y la formalidad, por encima de lo coloquial y lo tergiversado.

¿Cómo mejorar la redacción?

Redactar de mejor manera no es algo sencillo, ni que pueda lograrse sin esfuerzo y constancia, pero existen puntos clave a los cuales prestar atención si queremos mejorar nuestra manera de expresarnos por escrito.
  • Leer más y mejor. Suena simple, porque en el fondo lo es: si deseamos usar mejor el lenguaje, debemos conocerlo mejor, y para ello debemos acudir a los que saben: los escritores, traductores y poetas. Hay toda una literatura universal de la que elegir. La gente que lee más, por lo general, redacta mejor.
  • Tener claridad de ideas. Por regla general, tener bien en claro qué es lo que queremos es indispensable para poder decirlo del mejor modo. O lo que es lo mismo: si no estamos seguros de qué es lo que queremos decir, difícilmente podremos comunicarlo de manera efectiva.
  • Planificar los textos con más detenimiento. Invertir mayor tiempo en pensar cómo queremos escribir nuestro texto puede rendir grandes frutos, y una buena estrategia para ello es crear un esquema con las ideas principales, al cual apegarnos a la hora de redactar. De ese modo podremos comprobar que el orden de las ideas sea lógico.
  • Emplear un lenguaje sencillo. Esto no quiere decir que se deba escribir siempre para niños, sino que debería hacerse uso del lenguaje conocido y que se le da bien a cada quien. En ese sentido, conviene apostar por lo sencillo: oraciones breves, con estructura de sujeto, verbo y predicado; con palabras de cuyo significado se esté 100% seguro, y en la medida en que se haya más seguridad, podrá avanzarse hacia estructuras gramaticales más complejas.

Párrafo

Es una estructura o unidad organizativa del texto escrito. La palabra “párrafo” proviene del griego parágraphos, compuesto por el prefijo para- (“junto a”) y graphos (“escritura” o “letra”).  El párrafo es visualmente reconocible. Se presenta como una serie de líneas delimitada por la mayúscula inicial y el punto y aparte.
                

El salto de un párrafo a otro suele darse a través de conectores o nexos, que permiten disponer la información en párrafos jerarquizados, cohesionados y organizados en secuencia lógica. Así, el texto final resulta coherente y cohesionado, ameno para la lectura. De esta forma, un texto largo y de un solo párrafo puede resultar extenuante de leer, dado que no brinda al lector descanso alguno, mientras que un texto desglosado en demasiados párrafos puede lucir inconexo, fragmentario o disperso.

Su función es distribuir el contenido o información global de un mensaje en segmentos más pequeños.

Elementos

Oraciones principales y secundarias

El párrafo se compone de una secuencia de oraciones jerarquizadas para desarrollar una idea o tópico fundamental, la cual suele estar contenida en una oración principal o temática a la cual se supeditan las oraciones secundarias o complementarias.

La oración principal presenta la idea fundamental del tema y las oraciones secundarias concretan, explican, justifican, reafirman, contrastan, ejemplifican, etc.

Por lo general, aunque no tiene una ubicación fija, la oración principal es explícita y fácil de reconocer. Pero, a causa de su complejidad, puede ocurrir que esté contenida o implícita en dos o más oraciones del párrafo.

Las ideas principales conforman un esquema que resume o condensa el tema. Las secundarias, lo extienden o desarrollan.

Lo importante, en este punto, es que el párrafo, en sí mismo, tiene sentido completo: comunica un mensaje. Pero, además, forma parte de una unidad mayor, el texto. Por ello, no puede definirse como serie de oraciones sino como estructura o entramado. El buen funcionamiento de ese entramado descansa en la coherencia y la cohesión.

               

Características

Un párrafo, sea corto o largo, se caracteriza por:
  1. Comenzar con una letra mayúscula y finalizar con un punto y aparte que marca su final.
  2. Tener una idea central o principal.
  3. Tener una o más ideas secundarias que respaldan la idea central.
  4. Se utilizan conectores de párrafos, que tienen el objetivo de enlazar las oraciones. Pueden ser de tipo cronológico; opositores; agrupadores de ideas; explicadores; ejemplificantes; introductores de resultados, de causa, conclusión, afirmación y de condición; concordancia; y comparación.
  5. Dependiendo del estilo del escritor y del tipo de texto, un párrafo puede contener una línea o incluso más de una página

Clasificación

Los párrafos pueden clasificarse de muchas maneras distintas. Por ejemplo, de acuerdo a su posicionamiento dentro del texto, un párrafo puede ser introductorio, de desarrollo o de cierre. Por otro lado, se los puede clasificar según la organización visual o gráfica de sus oraciones, en:
  • Párrafos ordinarios, normales o españoles: Son los más frecuentemente usados, cuyo rasgo distintivo es la sangría en su primera línea, con el resto encuadradas al mismo ancho y sin separarse de los párrafos siguientes con espacios en blanco.
  • Párrafos modernos, en bloque o alemanes: Este tipo no emplea sangrías en ningún caso, pero emplea una línea blanca (interlínea) para separarse del párrafo siguiente.

  • Párrafos de sumario o franceses: Son la contrapartida de los españoles, pues sangran todas sus líneas menos la primera. Son usualmente empleados en diccionarios, bibliografías o índices.

Síntesis

Es un escrito en el cual el autor incluye y desarrolla brevemente las ideas principales de otro texto. Trata de una exposición corta (puede ser de manera oral o escrita), que da resumen de un conjunto de ideas relacionadas con un tema o materia. Cabe destacar que una síntesis no es un resumen o recuento de las tramas de piezas literarias. En cambio, un ensayo de síntesis es para crear nuevos conocimientos a partir de conocimientos y fuentes existentes.
                  
Para llevar adelante este procedimiento adecuadamente, es preciso realizar una lectura acabada e interpretar correctamente los conceptos expuestos en el texto.

Su objetivo es facilitar la comprensión de los documentos originales y hacer su lectura más accesible, además de buscar conexiones significativas y perspicaces entre diferentes materiales mediante la identificación de temas o rasgos comunes. El trabajo principal del escritor de ensayos de síntesis es explicar por qué las conexiones y las relaciones son vitales.

Estructura

A grandes rasgos una síntesis cuenta con tres apartados principales, introducción, desarrollo y cierre.
  • Introducción: Se presenta el autor del texto, el tema que se abordará y el título de la síntesis.
  • Desarrollo: Como el nombre lo indica en este apartado se presentan los párrafos descriptivos, las ideas más relevantes del autor, argumentos y el planteamiento del tema.
  • Cierre: Por último, el autor presentará en este apartado las conclusiones a las que llegó tras realizar su análisis y expondrá nuevas ideas en relación a la temática.

Características

  1. Su elaboración parte de otro texto o tema.
  2. Incluye las ideas más importantes del texto de origen.
  3. Se redacta con las propias palabras del autor.
  4. Respeta la idea original del texto, pero admite la inclusión de aclaraciones personales
  5. Utiliza conectores para vincular las ideas de manera lógica.
  6. Es tan versátil que puede aplicarse a todo tipo de documentos, como textos literarios, artículos científicos, y más.
  7. Sigue un orden, que puede ser el mismo del texto original o una adaptación que facilite su comprensión.
  8. Elimina los detalles innecesarios del texto original.
      

Pasos para elaborar una síntesis

1. Se debe realizar una lectura profunda y exhaustiva del texto en cuestión.

2. Una vez leído el texto, es recomendable leerlo por segunda vez con el objetivo de poder extraer o subrayar las ideas claves.

3. Tras tener las ideas principales, el autor deberá comprender los conceptos y asimilarlos para poder realizar un análisis de los mismos. 

4. Redacción de una síntesis coherente que organice la conclusión a la que ha llegado el autor. 


5. Es aconsejable no plasmar más de una idea por párrafo, de este modo se obtiene como resultado un texto mucho más claro y legible. 


Importancia de la redacción, el párrafo y la síntesis

La capacidad para comunicarse por escrito, ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, un elemento clave de la civilización. Los textos bien redactados permiten la comunicación a lo largo de enormes distancias o incluso cientos de años, superando así las barreras de lo presencial y del cuerpo humano.

Del mismo modo, la organización del texto en párrafos es de suma importancia para la escritura y para la lectura: por una parte, facilita a quien escribe la organización y fluidez de sus ideas; por otra, contribuye a la comprensión, seguimiento y memorización por parte del lector. Dicho de otro modo, el párrafo tiene importancia tanto para la producción como para la recepción de un texto.

Hacer una síntesis trae consigo fructuosas ventajas. Facilita la memorización y posterior expresión de lo aprendido, ya que, por su forma lógica, ordenada y breve, permite una fácil asimilación del contenido. De hecho, escribir algo, sobre todo si se reelabora, es un truco seguro para aprenderlo.

Para concluir, debe recordarse que una redacción mínimamente eficaz es un requisito indispensable para prácticamente cualquier forma de ejercicio profesional. Especialmente cuando ello depende de transmitir información, rendir cuenta de lo llevado a cabo, o simplemente darle instrucciones a otro para que las siga al pie de la letra. Una buena redacción es garantía de un correcto entendimiento por escrito.





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